lunes, 9 de septiembre de 2013

Fanatismo

El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política, o hacia un pasatiempo o hobby.
Puede referirse a cualquier creencia afín a una persona o grupo. En casos extremos en los cuales el fanatismo supera la racionalidad, puede llegar a extremos peligrosos, como matar a seres humanos o encarcelarlos, y puede incluir como síntoma el deseo incondicional de imponer una creencia, considerada buena para el fanático o para un grupo de los mismos.




Los rasgos que caracterizan al fanatismo son los siguientes:
  • Dogmatismo: fe en una serie de verdades que no se cuestionan ni razonan y cuya justificación lo es por su propia naturaleza o con relación a alguna autoridad.
  • Carencia de espíritu crítico: no se admite la libre discusión acerca de las propias verdades, ni su crítica racional.
  • Maniqueísmo: las diferencias son consideradas de manera radical; no se admiten los matices. Además, la diversidad humana suele encerrarse en dos categorías: buenos y malos.
  • Odio a la diferencia: desprecio y rechazo de lo que escapa a unos determinados modelos y etiquetas.
  • Autoritarismo: afán de imponer las propias creencias y de forzar a que todo el mundo se adscriba a la misma.


Impacto social

El fanatismo siempre ha conducido a guerras y a graves desastres. Tras numerosas conflictos sociales, guerras, masacres, limpiezas étnicas e injusticias se halla la intolerancia de muchos fanáticos. Esto han coincidido en señalarlo todos los defensores de la tolerancia. El fanatismo es el culpable de esos males, que podrían evitarse con la universalización de un talante fraternal que aceptara las diferencias.


Opinión

Querer o admirar algo o a alguien está bien, pero cuando llegamos al extremo del fanatismo sin límites, hay un problema. Tenemos que saber hasta qué punto llegar cuando nos gusta algo. Está bien si nos agrada cierto cantante, religión, etc. pero provocar problemas o conflictos, no.

Así como exigimos respeto por nuestros gustos hay que hacer lo mismo con los gustos de los demás.

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